Comunicación/Responsabilidad Social

Breve decálogo para comunicar (IX)

Dotar a la función de Comunicación de recursos

¡¡¡Pues bien empezamos!!! ¡¡¡Ya estamos pidiendo!!! ¡¡¡Y contra el vicio de pedir…!!! ¿Cuántas veces hemos oído esto los profesionales de la Comunicación? Pero no se trata de pedir, sino de trabajar con medios suficientes que permitan que una organización, sea la que sea, mejore (o recupere, en el peor de los casos) su reputación. Porque, y no nos engañemos, es la reputación la que aporta sostenibilidad a una organización. Una empresa, una institución, un organismo, una asociación,… sin reputación no tiene futuro y su sostenibilidad (o mejor dicho, su insostenibilidad) será cuestión de tiempo.

Tengo un amigo abogado, poco sospechoso de ser afín a los comunicadores, que, consciente de la importancia de que hablen bien de uno (que de eso va la reputación, dicho en pocas palabras), siempre dice que “recortar en Comunicación es como apagar la luz del escaparate. Si en una tienda apagas la luz, ¿qué vas a vender?”

Estas pocas palabras, dichas así, a las claras, dan claves acerca de la importancia de la Comunicación, de su función, de cómo una buena Comunicación (un escaparate iluminado y transparente) pueden hacer más visible, atractivo y reputado un negocio. Sin luz no hay futuro y sin Comunicación, tampoco.

Desde luego, no he conocido nunca a ningún comunicador manirroto. Vaya por delante la necesidad de tranquilizar a los primeros ejecutivos de muchas empresas, que ven en muchos comunicadores gente que solo busca relumbrón sin importarle los resultados de la organización ni su economía. Nada más lejos de la realidad. No se trata, nunca se ha tratado, de creer que una empresa industrial (por poner un ejemplo) es ‘la Nestlé’ (sic). No. Todavía no conozco a ningún comunicador descerebrado. Se trata, eso sí, de articular planes, herramientas y medios que permitan poner a esa empresa industrial (insisto, es un ejemplo) en comunicación directa, en diálogo permanente y fluido con sus grupos de interés más cercanos, con el entorno de sus instalaciones, con las personas, los grupos y las asociaciones que prescriben y que tienen influencia directa en la percepción que de esa organización se tiene. Y eso, por mucho que a alguno no le entre en la cabeza, no supone un desembolso económico importante. Eso sí, tampoco es 0.

Dicho esto, a modo de ejemplo, es imprescindible que los primeros ejecutivos crean en la función de la Comunicación, vean en ella su carácter estratégico y sientan que puede llegar a ser su mejor herramienta para cambiar percepciones, para mejorar su reputación y, en consecuencia, se convierta en una de las palancas básicas sobre las que gravitará el éxito de su negocio o de su actividad institucional.

Si es así, será más fácil para el comunicador articular un Plan Estratégico de Comunicación a medio plazo, riguroso en contenidos y en el gasto, eficaz y muy, pero que muy constante, coherente y consistente (estas tres ‘C’ son esenciales para Comunicar).

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s