Unilabs se ha equivocado

Unilabs, la empresa que se define como “líder del diagnóstico clínico en Europa, con más de 130 laboratorios -20 de ellos en España- y viene prestando sus servicios desde hace más de 20 años con la máxima calidad”, se ha equivocado de estrategia de Comunicación. Tan grueso ha sido el borrón, que es seguro que a estas alturas ya se habrán dado cuenta de ello y estarán lamentándolo.

Unilabs, que a la sazón es la empresa que adquirió la participación de otras dos sociedades en la UTE que realiza la gestión de pruebas de diagnóstico en varios hospitales de Madrid, ha cometido la peor de las faltas que una compañía puede: la nula coherencia entre los valores que dice defender y su estrategia de Comunicación, que, al menos hasta ahora, ha adolecido de transparencia y anticipación. Unilabs es una empresa que señala, entre sus claves de éxito y “estrellas que nos guían en nuestra labor diaria”, la atención prioritaria al paciente y al cliente, la confianza, el respeto y la empatía, la iniciativa y el beneficio social.

Hasta aquí, todo bien, porque la definición pública de Unilabs es aparentemente intachable. Pero si una empresa define como guías a la confianza y a la iniciativa, debe ser la primera en convertirlas, de verdad, en palancas de toda su gestión. Me explico: era obvio que la elección del Sr. Güemes podía levantar una cierta polvareda, más aún en este momento, en que la sanidad pública se siente amenazada. Era obvio. Sin embargo, es seguro que Unilabs creía que estaba haciendo un buen fichaje. Entonces, y unidos estos dos elementos (el riesgo a la polvareda y las capacidades que Unilabs veía en Güemes), Unilabs debería haberse anticipado y, desde un principio, haber anunciado el nombramiento y, con una actitud transparente, todos los detalles del mismo (funciones del nuevo consejero, cualidades del mismo, motivos del fichaje,….).

La falta de anticipación de Unilabs quiere decir que la empresa estaba segura de que el riesgo era asumible y que, llegado el caso, podría capear la tormenta sin dificultad. Pero no ha sido el el caso. La tormenta comenzó. Y comenzó porque la falta de noticias por parte de Unilabs arrojó sobre ese nombramiento una gran sombra de sospecha. La falta de transparencia se transformó en desconfianza. Y la tensión fue en aumento, con el consiguiente perjuicio para la propia Unilabs (víctima de su falta de anticipación y de transparencia) y para un particular que, sin entrar en el fondo de la cuestión, se ha visto zarandeado en los últimos días por unos y por otros, con los cuestionables apoyos de, por ejemplo, la Defensora del Pueblo (que es otra que debería aplicarse aquello de “zapatero, a tus zapatos”).

Ya tarde (el viernes 11 de enero), Unilabs emitió un comunicado público para dar su versión. Pero la desconfianza era ya el abono de la noticia y en una situación así esa versión sólo sirvió de alimento para el morbo que ya de por sí tenía la noticia.

Una vez más, y más aún en el caso de una empresa que hace bandera de la confianza y la iniciativa, sería aconsejable que las organizaciones tomen nota de la necesidad de demostrar una actitud de transparencia y de ponerla en práctica. En este caso, la anticipación y la transparencia podrían haber contribuido a generar una corriente de confianza favorable. Esta mañana, Juan José Güemes ha anunciado su dimisión. Otra vez será….

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