El despiste como estrategia de Comunicación en política

En los últimos tiempos, especialmente antes del pasado verano, se puso de moda entre nuestros políticos el concepto de ‘cortina de humo’, un argumento que unos utilizaban contra otros con la acusación velada (y no tan velada) de lanzar un mensaje o provocar un debate para esconder o disfrazar otros asuntos más turbios o que podían provocar un importante desgaste de su imagen ante la opinión pública.

Personalmente, creo que es más acertado hablar de la estrategia del despiste. Hay políticos que son  maestros, que tienen verdadera habilidad para lanzar determinados temas en momentos en que su imagen puede verse trastocada.

Casos hay a decenas. Pero se me ocurren tres que, por su especial habilidad, merecen un apartado en este Ejercicio de Comunicación. Se trata de Esperanza Aguirre, de Artur Mas, que en los dos casos se vieron envueltos en problemas de imagen relacionados con el déficit presupuestario, y de José Antonio Griñán, salpicado por el escándolo de los ERE. En los tres casos quizás podamos hablar de “maniobras de despiste” (con la opinión pública y con la ciudadanía) y de la puesta en marcha de liebres mecánicas a las que todos, consciente o inconscientemente, hemos seguido.

Finales de mayo. El día 18 se hace público que la Comunidad de Madrid duplicó sus objetivos de déficit, que alcanzó en 2011 el 2,2% (muy por encima del 1,1% previsto). Sin entrar en mayores debates, sí queda claro que se trataba de una cuestión susceptible de generar un enorme debate nacional, más en el caso de una Comunidad Autónoma utilizada políticamente como modelo de buena gestión y con una presidenta, Aguirre, que había atacado de forma agresiva las desviaciones presupuestarias de anteriores gobiernos. Se trataba de un tema que podría haber afectado a la imagen del Gobierno de Madrid. El anuncio de la desviación presupuestaria y el enorme incumplimiento de los objetivos de déficit no lo hizo la presidenta de Madrid, sino el consejero de Economía, Percival Manglano. Ante un asunto turbio, quizás pensaron que es mejor exponer públicamente a un segundo nivel.

Foto oficial de Esperanza Aguirre

Día 25 de mayo, una semana después. Se celebra en el estadio Vicente Calderón, de Madrid, la final de la Copa del Rey de Fútbol, entre el FC Barcelona y el Athlétic de Bilbao. En la víspera, la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, sí opta por exponerse públicamente y abanderar un mensaje claro: “si pitan el himno nacional, el partido debe suspenderse”. Y todos, sin dudarlo, salimos corriendo tras la liebre. Maniobra magistral, que acaba, apenas seis días después de hacerse público el déficit, con la posible mala imagen creada por la gestión económica del Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Andalucía: los EREs

La Junta de Andalucía se ve envuelta en el escándolo de los EREs, un escándalo investigado por la vía judicial, pero en el que la presión mediática y política obliga a la Junta a crear una Comisión de Investigación, con lo que ello supone para el desgaste inevitable de la imagen del Gobierno andaluz (y también de su presidente, José Antonio Griñán) ante la ciudadanía.

La Comisión debería haber iniciado sus trabajos y comparecencias a finales de julio, el día 23. Por diferentes avatares (que quizás también podrían ser objeto de análisis desde el punto de vista de la Comunicación), las primeras comparecencias se retrasan. Eso genera un debate más, que se añade al derivad de los EREs. El desgaste se agudiza.

´Saludos antes del inicio de la reunión del Consejo. La imagen habla por sí misma

Sólo 8 días después, el 31 de julio, se celebra reunión en Madrid del Consejo de Política Fiscal y Financiera, reunión que presidente el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro y a la que ya había anunciado su ausencia la Generalitat de Catalunya. Cuando se va a iniciar la reunión, la consejera de Hacienda de la Junta de Andalucía, Carmen Martínez Aguayo, abandona la reunión, anunciando futuros recursos ante el Tribunal Constitucional por las medidas que el Consejo y el Gobierno de España pudieran tomar en relación con el déficit de las Comunidades Autónomas. La Junta quiere transmitir una posición de firmeza y de defensa de los intereses autonómicos en un momento en el que su propia gestión le está provocando un evidente desgaste.

Más reciente

Día 28 de agosto. La Generalitat de Catalunya pide el rescate, adherirse al Fondo de Liquidez Autonómico, al que solicita un préstamo de 5.023 millones de euros. El Govern de Artur Mas indica, además, que la petición del préstamo para financiarse no implicará nuevos ajustes y subraya que Catalunya no aceptará “condiciones políticas” para acceder a unos recursos que “son de los propios catalanes”.

Se trata de una noticia que obviamente provoca el lógico desgaste en la imagen del Govern, que tiene que recurrir al rescate y al Fondo de Liquidez Autonómico. Quieren compensar ese déficit en imagen señalando que no aceptarán condiciones políticas, aunque la realidad es que deben solicitar a ese Fondo 5.023 millones de euros. Por supuesto, el portavoz de esta noticia, claramente negativa para la imagen del Govern, no es el president de la Generalitat, sino el portavoz del Govern, Françecs Homs, apoyado en ocasiones por el conseller de Economía, Andreu Mas Colell.

Pocos días después, el 10 de septiembre, la inminente manifestación de la Diada de Catalunya (11 de septiembre) se presenta como una excelente ocasión para el despiste. En este caso, el Govern lanza otra liebre y señala que CiU apoya el contenido independentista de la manifestación y hace un llamamiento a la movilización, aunque ya anuncia que el president Mas no estará en el evento ‘por responsabilidad política’.

Foto oficial de Artur Mas

El 11 de septiembre se celebra la manifestación, un éxito de convocatoria y participación. Y Artur Mas, en esta ocasión en persona, se dispone a abanderar el éxito. Hoy, 13 de septiembre, comparece en Madrid para aumentar la presión. Y, para hacerla aún mayor, primero desayuna con los medios de comunicación. Después verá a Rajoy.

Este Ejercicio quiere servir para, sin entrar en más valoraciones, poner sobre la mesa que la estrategia del despiste tiene sus frutos y que puede contribuir a evitar desastres en imagen para los políticos. Eso sí, hay que ser hábil y saber la lanzar la liebre en el momento justo. Si se hace bien, todos la seguiremos. Y, en este sentido, hablando de Comunicación política, estos tres son casos de Comunicación de Crisis aplicados a la política.

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