Parole, parole, parole….

Finalizado el Debate sobre el Estado de la Nación, estoy expectante ante las próximas  reacciones de los políticos. Apuesto que todos estarán pendientes de qué va a decir de ellos la prensa escrita de mañana, especialmente los diarios de información general y los periódicos de cada una de las circunscripciones de sus señorías.

Nuestra clase política vive pendiente de los titulares de los periódicos. Este mal es algo que no le sucede sólo a los políticos. Los directivos de las empresas prácticamente sólo prestan atención a la prensa escrita. Y todos ellos, políticos y directivos, viven ajenos a la realidad del mundo que les rodea.

Éste es un mal que desde la Comunicación tenemos la obligación de desterrar. Nuestros dirigentes, políticos y empresariales, han vivido en la cultura del papel y todavía permanecen en ella. Pero no es el papel lo único que genera opinión. Si una organización, la que sea, quiere conocer su reputación real, debe ‘bajar a la calle’, salir, ‘pisar el barro’ y estar pendiente de lo que se dice de ella en todos los foros posibles, desde la prensa escrita (muy importante, porque posiblemente es todavía la que alcanza mayor nivel de prescripción) hasta el resto de los medios convencionales, los diarios digitales (cuya importancia continúa creciendo a pasos agigantados) y, por supuesto, las redes sociales, que, queramos o no, han dado un vuelco enorme al comportamiento ciudadano, que ha pasado de ser mero receptor de información a protagonista de la misma.

Sin embargo, en muchas organizaciones sucede lo contrario. No se valora el peso y la creciente influencia de los diarios digitales, algunos de los cuales superan los 400.000 seguidores. Es muy importante la capacidad de influencia y el esfuerzo de actualización permanente de Público, La Información.com, Eldiario.es y El Confidencial, que son los cuatro más importantes. Pero prácticamente ninguno de ellos está ‘en la agenda’ de los líderes.

Tampoco están en esa agenda  las redes sociales, vehículos de creciente influencia, que permiten tomar la temperatura real a la vida ciudadana. Pero ninguna de ellas es tomada en cuenta (salvo contados políticos o líderes empresariales que sí las valoran), a pesar de que sólo entre Twitter y Facebook el número de perfiles en España supera los 12 millones.

El problema para nuestros líderes viene dado, por una parte, por su inclinación natural a pensar que el papel lo es todo y, por otra, porque en el mapa del papel en España existe un ‘reparto’ de tendencias políticas que impiden tomar contacto con la realidad, precisamente por el equilibro de tendencias políticas que existe entre los medios de comunicación. En el mundo empresarial sucede lo mismo. Viven pendientes del ‘Resumen de Prensa’, ajenos al hecho de que la realidad ciudadana camina a menudo por sendas diferentes a las que utiliza la opinión publicada.

La situación se torna harto preocupante cuando comprobamos que prácticamente ninguno de los líderes (ni los políticos ni los empresariales) toma en cuenta otras herramientas que sí permiten, con objetividad meridiana, conocer el verdadero estado de la nación. El barómetro del CIS de enero ha pasado casi desapercibido, a pesar de que arroja datos extraordinariamente reveladores. Por ejemplo:

– La situación económica es ‘mala’ o ‘muy mala’ para el 90,8 % de los españoles;

– La situación política es ‘mala’ o ‘muy mala’ para el 77,4%;

– Para los españoles, los tres problemas más importantes de nuestro país son, por este orden, el paro, la economía y los políticos y los partidos. Los políticos ya han conseguido ser identificados como ‘problema’.

– La valoración de los líderes políticos no consigue el aprobado en ningún caso. Rosa Díez (con 4,33) y Uxue Barkos (con 4,27) son las que más puntuación alcanzan. El tercer líder ni siquiera alcanza 4 puntos. Se trata de Cayo Lara, con 3,88.

– En el Gobierno, el ministro más valorado es Miguel Arias-Cañete, con 3,34 puntos.

– Un 66% de los españoles considera ‘mala’ o ‘muy mala’ la gestión del Gobierno, en tanto que un 69,3% considera ‘mala’ o ‘muy mala’ la labor de la oposición.

Nuestros líderes viven pendientes del Resumen de Prensa diario, de ése que recoge las noticias publicadas en papel, que no permite un profundo conocimiento de la opinión ciudadana y sólo hace posible conocer una parte (ni siquiera toda) de la opinión publicada.

Desde Comunicación se debe impulsar el uso y el conocimiento de otros medios y de otras herramientas y se debe realizar un esfuerzo por hacer ver la importancia de éstas otras en la generación de opinión, un fenómeno que ha empezado y que ya es imparable. Y prácticamente todas ellas ofrecen una ventaja añadida: todo es medible.

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